Crónica de campaña #6 El festival de la Primmakoma

La ultima vez que supisteis de las aventuras y desventuras de La Brigada estos acababan de rescatar a un mago Gith de unas minas infestadas de hongos y dominadas por Zuggtmoy, la reina de la podredumbre.

El mago, Otiliuke, tubo a bien arrojar algo de luz sobre su situación allí (la cabala a la que pertenecía había sido traicionada por uno de sus miembros y se habían dispersado. En su huida, el había acabado en esas minas, arrastrando a Ordau’r y Shelvar con el) y acepto a teletransportarles de vuelta a Tavera.

Allí, al llegar a la posada, se encontraron con Flavio, un atractivo cetrero que se encontraba de paso en un viaje hacia Argos. Este individuo no es otro que el Personaje de una amiga que se había venido de visita a Bilbao. Yo personalmente adoro tener personajes invitados, especialmente si caen en una partida de poca substancia para la trama, como la que teníamos delante, por que le dan una sensación de realismo y permite a los héroes hacer aliados y conocer gente fuera del grupo. Ademas Sabri es genial y una gozada de tener en la mesa, así que todo el mundo gana.

Flavio

En la posada, Arturo el posadero, habló en privado con Garret y le contó que una mujer de raza elfica había estado preguntando por ellos, pero que como le daba mala espina, le había mandado en dirección contraria a la que habían tomado.

En Tavera estaba apunto de comenzar el festival de la Primmakoma, la primera Lagral del año que celebra la primavera en todo su apoteosis. Es un festival de música, comida y bebida, donde se ofician bodas y en general se celebra la vida por todo lo alto.

La Brigada y Flavio aprovecharon a conocerse un poco, bebieron, comieron queso Lanoyes, Alice aprovechó a inflar a Shelvär a gominolas y dulces y la bruja y Ordau’r se dedicaron a hacer bromas por el pueblo. Rylan, completamente borracho, le contó su trágica historia a Shelvär…

Todo el mundo se lo estaba pasando muy bien excepto Garret, que estaba teniendo un momento de duda e inseguridad personal algo apartado del festejo. Fue entonces cuando notó un escalofrío, justo antes de que una voz femenina le hablase a su espalda.

Se trataba de la joven elfa de cabellos rubios y ojos azul hielo de la que le había hablado el posadero. Se presentó como Kass y se sentó a su lado como si nada, con un vestido de fiesta, sin armas o armadura. Garret estaba muy tenso, pues supo identificar esa extraño escalofrío como algo que su maestro Maek le había dicho en el pasado, Un Rhidire Geal SIEMPRE sabe cuando se encuentra en la presencia de un Rhidirie Dhun.*

Estas son las dos ordenes de caballería enfrentadas a las que pertenecen Garret y Kass respectivamente. Garret es un Rhidire Geal (aun no oficialmente), un caballero de la espina de plata, mientras que Kass es una Rhidire Dhun, una caballera de la rosa negra.

Kass le dijo a Garret que no estaba ahí para buscar problemas, que solo había venido a recuperar el colgante del señor de las hienas, un objeto que Garret había tomado del cuerpo del ultimo Rhidire Dhun con el que se habían encontrado. Si le daba el colgante sin montar barullo, se iría de allí sin que hubiese daños colaterales.

Garret sin embargo le dijo que si algo había aprendido de su maestro es que no se negociaba con los suyos, y corrió a sacar a una confusa brigada del festival.

En mitad de la noche y en medio de explicaciones a medias y personajes borrachos, abandonaron el pueblo y caminaron durante horas hasta encontrar un sitio defendible donde acampar.

Cuando amanecieron a la mañana siguiente, nadie les había atacado. Enviaron al Halcon de Flavio, Akhal, a echar un vistazo y confirmar que el pueblo no había sido arrasado hasta los cimientos. El pueblo estaba bien. Confieso que me vi tentado a cambiar mis planes en cuanto dieron esa idea, pero al final decidí mantener mi idea original, pues tengo planes para Kass y no quiero que los personajes la antagonicen de primeras.

Continuaron su viaje al sur de forma apresurara, mirando a su espalda en todo momento. El viaje les resultó bastante cómodo gracias a la pericia como explorador de Flavio, y apenas tuvieron contratiempos.

Jjajaj, es broma.

Se encontraron con una sangrienta escena. Media docena de cadaveres de bandidos y algún viajero en mitad del camino. Huellas de pisadas enormes y de un carro huyendo a toda velocidad. Los viajeros, heridos por virotes y puñaladas, los bandidos, casi partidos por la mitad y aplastados por algo enorme.

Sin tener muy claro que había pasado y sin que yo llegase a comprender su razonamiento, decidieron adentrarse en el bosque del que parecían venir las huellas enormes.

Una vez acampados en el bosque, fueron asaltados por un enorme Ogro ataviado con una armadura hecha con diversos retales de otras armaduras: Petos enteros por hombreras, varias cotas de malla atadas entre si, y un enorme barril a modo de yelmo, con un faisan entero clavado encima para hacer de plumón. En una mano, una enorme espada rota, sin punta. En la otra, una puerta de granero siendo usada como escudo. A sus flancos, dos enormes mastines.

Después de que el ogro casi parta por la mitad al pobre Garret y la ballesta de Flavio tuviese unos problemillas de funcionamiento, Ordau’r encogió al Ogro a la mitad de su tamaño y Shelvar calentó el metal de la espada, haciendo que la pelea estuviese relativamente decidida en su favor.

Fue ahí cuando un joven mediano de ropajes sucios y acento de Lannoy apareció corriendo, sin aliento, y les pidió que parasen. Tanto al ogro como a ellos.

Descubrieron que su adversario se llamaba Mott, y se trataba de un Ogro que quería ser caballero. Mott había intervenido cuando unos bandidos atacaron la caravana en la que viajaban Archibald, el mediano, y su familia, cuando se dirigían a participar en el festival de Tavera.

Archibald también les contó que Mott estaba extrañamente violento desde que la bruja que vivía en ese bosque le había regalado un colgante, y que le preocupaba que, sin el cerca para evitarlo, el Ogro de buen corazón acabase convertido en un sanguinario asesino.

Garret tuvo una sentida conversación con Mott sobre lo que significaba ser caballero, el honor y sus aspiraciones y quiero creer que se hicieron muy amigos. Al final, el grupo decidió ir a ver a esa bruja y tratar de liberar a Mott de su influencia.

La bruja, un miembro del coven de la raposa, se mostró ante ellos como una mujer joven, de cabellos pelirrojos y vestido blanco que estaba simplemente cuidando de su jardín.

Les dijo que su influencia sobre Mott no era mas que una medida de seguridad, que no podía tener a un Ogro obsesionado con el honor y la justicia rondando por su bosque sin tenerlo controlado, y soltó la mítica linea de “Se avecinan tiempos oscuros, lo huelo en el aire, lo siento en la tierra”.

Mientras el grupo se debatía sobre si negociar con la bruja o aplastarle la cabeza, la bruja siguió hablando, lo suficiente como para tentar a Flavio con la posibilidad de tener un aliado de cierto poder en su búsqueda de la verdad sobre lo que había pasado en su pueblo.*

*Flavio viene de un pueblo del norte del pais, que hace unas semanas fue arrasada por un grupo particularmente eficiente de enanos locos de las montañas. Estos enanos suelen comportarse de forma errática y salvaje, pero estos eran ordenados y estaban bien coordinados. Algo no cuadraba.

La bruja comenzó a a hablar en verso:

“Con los astros de testigo

y nuestra sangre de por medio

ayudaremos a tu amigo

por medio de un convenio. 

Un pedazo de tu suerte, 

A cambio de una piedra inerte. 

Estrecha mi mano, cierra el trato, 

Antes de que me lo piense. “

Esto, por supuesto, me lo preparé, por que soy absolutamente incapaz de rimar nada con tiempo (como se puede observar por lo que prepare) como para a hacerlo al vuelo.

Flavio aceptó y el colgante que llevaba Mott se desintegró en un montón de gravilla sin valor o propiedades mágicas.

La bruja, sin embargo, no se cobró el precio de inmediato, y ahora el cetrero le debe un favor a una bruja del bosque. Eso siempre es divertido. Veré que puedo hacer con eso en el futuro.

Por ultimo, después de que Mott y Archibald de despidieran del grupo, estos continuaron el viaje.

Era ya el final de la noche, y dado que yo tenía preparado un pequeño encuentro social mas, empuje un poco la narrativa hacia allí, no queriendo dejarmelo en el tintero. Esto fue un error, por que la mitad de la mesa estaba ya cansada y a medio gas, y el resultado fue un poco flojo y poco satisfactorio para todos.

Así que, después de hablarlo en el grupo de wasap durante la semana, fingimos que el encuentro no había sucedido, y se jugaría la semana siguiente. Esta es la lección de este post: Prepara MUCHO mas de lo que planeas dirigir, por que así, no te sentirás obligado a meter todo lo que habías preparado en la misma sesión.

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