A veces hay que parar

El viernes pasado fue uno de estos dias de mierda en el que todo se te viene encima como a a un madrileño se le viene encima la noción de que no vive en el centro del mundo, y que ese privilegio lo tenemos reservado los de Bilbao.

La jornada comenzó con un madrugón solitario para trabajar un día festivo en el que ninguno de mis compàñeros podia echarme un cable. Cosas de adaptarse al cliente. Por supuesto, siguiendo las directrices de Murphy y su ley, el día en el que estas solo es el día en el que el universo te machaca con la mayor cantidad de problemas posibles.

Fue solo media jornada (dios vendiga los viernes) y aun así termine agotado.

Esto no es nada del otro mundo. Normalmente los viernes me arrastro a la mesa de la cocina, y me relajo un poco jugando al ordenador o viendo una peli hasta que llega la hora de dirigir la sesión de los viernes, y para entonces he recargado las pilas y estoy listo para lanzarme al ruedo.

Pero este viernes no fue así.

Cuando nos conectamos al discord para la partida, una jugadora estaba en cuerpo pero no espiritu, haciendo un estuerzo titanico para contener sus migrañas y no morir en el intento.

Otro, con problemas personales, necesitó salirse a mitad de la sesión, pues hay veces que la vida sucede incluso aunque preferirias que no fuese asi. Y un tercero de los jugadores lleva toda la pandemia perdiendo impetu, cada vez mas causado de jugar online, con dificultad para concentrarse y mantener el interes.

En general, el ambiente no era el mas adecuado, y yo mismo no supe leer el ambiente de la mesa y el interes del grupo en el chat grupal, que mostraba una mesa mas interesada por uno de los misterios de la campaña que por los planes que habian hecho.

Conforme paso la primera mitad de la tarde e intentaba arrastrar a un grupo moribundo a través de una partida mal planteada para sus intereses, me fui dando cuenta de que yo mismo estaba a medio gas.

Normalmente la energia de la mesa me devuelve la vida en los días malos de estress y cansancio, pero cuando todas las cartas estan en tu contra hay veces que tienes que rendirte y probar suerte en otra mano.

Cuando hicimos la pausa para cenar, los personajes estaban tonteando en un casino, tratando de averiguar información y congraciarse con unos individuos de reputación cuestionable.

Mientras cenabamos llegue a la conclusión de que era un momento aceptable para parar y que, para jugar mal, era mejor no jugar.

Y el post de hoy es solo para contaros eso: A veces, hay que parar. Y no pasa nada.

Tus colegas lo van a entender. Son amigos tuyos, y todos quereis que todos os divirtais en la mesa. Es una actividad social, no la UNICA actividad social.

Jugar a rol es divertido y genial y bellisimo por muchas razones, pero la mas importante es por que juegas con tus amigos, y forjas lazos unicos con ellos al hacerlo. Es una actividad que, al final de la sesión, te deja agotado, mental y hasta fisicamente (Igual fisicamente es solo a mi que gesticulo mucho)

Asi que ese es mi unico consejo esta semana. No pasa nada si parais una partida a medias por que te veias a medio gas o no tenias ganas. No estas jodiendo a nadie.

El viernes pasado, tras parar la sesión, estuvimos tomandonos unas cervezas digitales, hablando de nuestros dias de mierda, de pelis y juegos, la vida y todo lo demas. Como soliamos hacer cuando nos veiamos en persona y que sin darme cuenta, me hacía tremenda falta.

Seguia agotado y los marrones laborales no se habian ido a ningun lado, pero fue una desconexión rolera que me revitalizó.

Este viernes ya nos dejan volver a juntarnos en la mesa y podré volver a ver a mis amigos sin una pantalla de por medio. Pero antes habia que parar.

Y no pasa nada por hacerlo.

One thought on “A veces hay que parar

  1. “Tus colegas lo van a entender. Son amigos tuyos, y todos quereis que todos os divirtais en la mesa. Es una actividad social, no la UNICA actividad social.” Desde la experiencia diré que estoy totalmente de acuerdo con esta frase, por desgracia hay otros tantos que no lo ven así y eso puede acabar perjudicando seriamente el ambiente general de la mesa así como a los propios jugadores.

    En mi opinión, abusar de algo que te apasiona es lo que puede llevarte a generar incomodidad cuando te fuerzas a hacerlo e incluso llegar al punto de quemarte, generar conflicto y querer evitarlo por un tiempo. Por eso es muy importante como bien dices, leer el ambiente, si uno de los jugadores muestra falta de interés o de concentración hay que hablar con él, clarificar qué le ha llevado a esto y poner remedio entre las dos partes. Sin embargo, un máster que sólo se centra en su campaña y fuerza a los jugadores a participar para mí no es un buen director aunque sus partidas sean espectaculares.

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