El alma del Rol

El recuerdo es nítido.
La sensación de claustrofobia mientras camináis en fila de a uno por aquel estrecho pasillo subterráneo. El peso del escudo en tu hombro. La luz de la antorcha cegándote mientras la mantienes en alto, justo por encima del hombro de vuestro rastreador.
Lleváis viajando juntos una temporada y has aprendido a confiar en su criterio. Cuando el se levanta y prepara sus hojas no dudas ni un instante en dar un paso al frente y desenvainar la espada, dispuesta a enfrentarte a la criatura que habita en esta gruta.
El recuerdo es nítido.
La lucha desesperada contra un enemigo que os supera. El dolor que causan sus garras al atravesar tu armadura. El sonido de los misiles arcanos que nacen de las manos del enano. El olor a podrido de su guarida…
El alivio te invade cuando acabáis con la bestia. La adrenalina corriendo por tus venas, la sonrisa grabada en tu cara con fuego mientras tus compañeros y tu cortáis uno de sus tentáculos a modo de trofeo. Lo necesitareis para reclamar vuestra recompensa.
El recuerdo es nítido.
Y sin embargo, no había bestia, escudo, antorcha o heridas. No te has movido de la relativa comodidad de la mesa de la cocina y el único ente que ha sufrido tu asalto ha sido el bol de snaks baratos que preside la mesa. Y sin embargo, el recuerdo es nítido.
Ahí reside el verdadero alma del rol. En ese nebuloso momento en el que las anécdotas pasan de tercera a primera persona. En la sensación de amistad y camaradería forjada no solo entre risas y cervezas, sino entre espadas y gestas heroicas mas allá del alcance de tu patético cuerpo mortal. En la celebración al vencer a un enemigo imaginario. En los ojos húmedos después de que un error tuyo le cueste a tu amigo un trozo de papel con números escritos. En la pasión con la que un mundo imaginario puede absorber tu noche, tu finde, tu semana, tu vida… Un mundo que, para colmo, esta construido de papel y dados, palabras y mapas.
Que en la era de unos efectos especiales que se salen de la pantalla y el hiperrealismo gráfico en los videojuegos no solo exista una forma de ocio como esta sino que crezca y enganche es un milagro solo atribuible a este fenómeno.
A que el recuerdo es nítido. A que a pesar de ser una historia construida con papeles y lapices, la aventura es real. La amistades que se forjan y se refuerzan en la mesa de rol son reales. La sensación de peligro, la satisfacción en la victoria, el trabajo en equipo, los problemas resueltos, las lecciones aprendidas… todo es real.
No se da siempre. No todas las mesas tienen el privilegio de vivir sus aventuras de esta manera. Y precisamente por eso, cuando se da, es tan adictivo. Cuando “Contar una historia entre todos” se convierte en “Vivir una historia juntos” es cuando la verdadera magia del rol sucede.
Es ahí a donde se dirigen todos nuestros esfuerzos como directores. La mayoría de consejos de este blog no hablan de diseño o de equilibrio. Hablan de hacer los encuentros mas interesantes, mas creíbles, mas inmersivos… Todo para conseguir ese momento mágico en la mesa de juego.
Todo para que el recuerdo sea nítido.

2 thoughts on “El alma del Rol

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