El problema racial de D&D

Empecemos despejando un concepto de nuestras mentes. Hay un (grave) problema en la sub-cultura friky a la hora de realizar o siquiera aceptar críticas hacia los pilares que conforman la identidad de la misma.

Dado que la identidad friky está esencialmente construida entorno al disfrute colectivo de productos comerciales, cualquier crítica a dichos productos es tomada como una crítica a la identidad del fan, y la reacción es apropiadamente virulenta, vitriólica y desproporcionada.

Si este articulo te provoca una reacción similar, te animo a que re-examines entorno a que estas construyendo tu identidad y te plantees si ese fervor fanático en su defensa le hace algún favor.

O que madures. Me la suda. Pero no me vengáis con mierdas.

En el mundo real, ese aterrador lugar donde nada de lo que hacemos importa en el gran esquema de las cosas, hay una serie de cosas que, a grandes rasgos, determinan QUIEN eres.

Género, Cultura, Orientación sexual, Edad, Familia, Compañía, Oficio, Aficiones… serían alguno de los ejemplos más sencillos. Estas categorías tienden a agruparnos y proporcionarnos puntos de conversación y entendimiento comunes, vivencias comunes que nos acercan. Cada una de estas “categorías” (y otras muchas) se interconectan entre sí hasta conformar la persona llena de matices que eres.

Esto se traslada a la ficción fantástica con grados de éxito variables. Conceptos como el de la Familia son altamente personales, y algunos como Edad absolutamente universales. Empezamos a toparnos con problemas cuando tenemos criaturas más longevas que un humano, por ejemplo, pero como nadie ha vivido miles de años, es una experiencia sobre la que podemos elucubrar libres de representar esa faceta fatal.

Es cuando se retratan facetas de la experiencia humana que la gente SI ha experimentado cuando se empieza a meter la pata, especialmente cuando el autor no hace una investigación decente sobre ello. Todos hemos podido notar muchos personajes femeninos escritos por hombres están más basados en la idea que el autor tiene de una mujer más que en la experiencia femenina. Por eso no es raro que, dado que es un perspectiva que no conocen, no se trate en absoluto (la trilogía original de Star Wars tiene un total de 6 mujeres aparte de Leia, y solo 2 no eran strippers alienígenas).

En los juegos de rol muchas de estas categorías están exclusivamente en manos del jugador. El decide como su personaje experimenta su edad, género, orientación sexual, historia familiar… Pero otros, dada la naturaleza lúdica de los mismos, son definidos por el juego. Hablamos de cosas como la clase, el trasfondo, y el tema que nos ocupa: La raza.

La raza tiene un lugar fascinante en todo esto por que es probablemente la faceta peor representada dentro del marco fantastico clasico. El enfoque habitual en fantasía, heredado de una visión algo reduccionista de la obra de John Ruskin, George MacDonald y de forma especialmente prominente J.R.R Tolkien, establece que la raza a la que pertenece una criatura determina no solo sus capacidades físicas sino su predisposición moral, capacidad intelectual y le encasilla en una cultura uniforme en la que todos los enanos son tozudos mineros y artesanos y todos los elfos seres mágicos de los que no te puedes fiar.

Esto es una herencia directa del folklore europeo del que estos autores se inspiran, donde enanos, elfos y trasgos son criaturas de leyenda, únicas en muchos casos y que están limitados por las barreras habituales del folklore al que pertenecen.  Por otro lado, estos autores escribieron a finales del siglo XIX y principios del XX, por lo que no deja de ser una visión hija de su tiempo.

Estos conceptos ya estaban bien asentados como pilares de la fantasía pulp cuando G.Gygax inventó el primer juego de rol y fusiló sus obras de fantasía favoritas, tomando tantos conceptos del señor de los anillos como fue capaz. El modelo de raza como factor determinante en las capacidades físicas y mentales de una persona era uno de los pilares del género fantástico a esas alturas, y ha continuado plagando los juegos de rol fantásticos desde entonces (con alguna notable excepción).

Es fascinante por que, si bien a simple vista es sencillo encontrar argumentos para justificar esta visión de la raza en tu mundo fantástico (especies distintas tienen distintas capacidades al fin y al cabo, un enano sería más fuerte que un elfo de la misma manera que un caballo es más rápido que un burro), cuantos más aspectos de la raza fantástica tratas de justificar, más ridículos se vuelven. Especialmente cuando empezamos a vadear las aguas de las culturas raciales, donde todos los enanos comparten idioma y cultura independientemente del sitio del mundo donde vivan.

Escritores y jugadores por igual tienden a resistirse a esta visión creando personajes que desafían las convenciones de la raza, pero suele ser a costa de narrativas de “ese (elfo) negro que consiguio aprender a comportarse de forma civilizada”. La excepcion a la norma racial que tratan de desafiar pero sin ser capaces de romper.

Cuanto más miras al tema de la raza en la fantasía y los juegos de rol, más te vas percatando de las disonancias entre la realidad étnica y la racialidad fantástica.

Esto se debe (y espero que esto fuese algo que todos los lectores de este blog supiesen ya) a que en el mundo real no hay razas, somos todos seres humanos. Sin embargo, durante muchísimo tiempo en la historia de la humanidad, las hubo. O más bien, nos comportamos como si las hubiese. La división racial de la especie humana es una problemática que sigue existiendo a día de hoy en la forma del pensamiento racista que permea con distintos grados de sutileza nuestra sociedad occidental.

El hecho objetivo es que, si bien tu etnia y cultura van a determinar de forma importante muchos aspectos de tu realidad, no es el trasfondo genético o cultural el que lo causa, sino las complejas relaciones entre tu etnia y la cultura predominante del lugar en el que vives, así como las relaciones entre tu cultura y otras culturas predominantes en la zona.

El racismo, el peso de la etnia, las interacciones de dominancia y opresión entre distintas culturas y distintos pueblos y las dinámicas culturales que rodean a este tema han sido tratadas por gente mas inteligente que yo en medios más apropiados. Si es algo que jamás os habíais planteado, os animo a informaros todo lo que podais.

El hecho es que D&D, El señor de los Anillos, Harry Potter, Star Wars… cualquier producto cultural creado por gente blanca en el mundo occidental en el último siglo y pico tiene una carreta de racismo consciente o inconsciente a su espalda.

Y sinceramente, no pasa nada. No vamos a profanar las tumbas de Gygax o Tolkien o dejar de consumir sus obras, por que ese no es el objetivo del pensamiento crítico (por mucho que la marabunta reaccionaria grite sobre la cultura de la cancelación).

PERO, nosotros, como herederos culturales de esas obras y reconocidos fanáticos que nos esforzamos en mantenerlas vivas, tenemos la obligación moral de no limitarnos a repetir las viejas escrituras de memoria, sino aportar nuestra propia capa de análisis y deconstrucción, adaptándolas a unos tiempos que han cambiado mucho desde la edición de Chainmail.

Para rematar, quiero volver a mi argumento inicial, y defender que, en esa enorme lista de “categorías” que nos asignamos a nuestros personajes la raza debería hablar más de como el resto del mundo percibe a nuestro personaje, que prejuicios culturales pueda o no pueda tener el mundo hacia el. Trasladando de esta forma una visión más verídica de lo que implica ser de una etnia diferente al resto.

Si el equilibrio del juego requiere de modificadores y habilidades independientes de la clase, (como es el caso de D&D), creo que el trasfondo es un lugar mucho más adecuado para hacer eso. Riqueza de la familia, alimentación, experiencia en situaciones difíciles… son todo cosas que afectan más a tus “habilidades” y están habitualmente representadas en el trasfondo.

Recientemente, hubo circulando por la red una serie de reglas caseras alternativas en las que las características y habilidades estaban todas dadas por la clase, dependiendo de distintos arquetipos que se resolvían como una pequeña encuesta sobre tu pasado.

Y esto son solo dos ideas de millones que pueden aplicarse o ya se aplican en otros juegos. Pero no es suficiente con que la escena indie está repleta de buenas ideas. Mal que le pese a sus detractores, Dragones y Mazmorras ES el juego de rol con más impacto cultural de la historia y promete seguir siéndolo una temporada. Es la puerta de entrada al hobby para muchísima gente y como tal, debería comenzar a dar pasos hacia el futuro.

Y es dificil dar esos pasos hacia el futuro sin la relfexión que nace de no estar comodo en el status quo existente. Es clave que se le de voz a los creadores y creadoras de color que llevan años luchando por abrirse paso en un mundo de hombres blancos muy comodos con la situación actual y sus dividendos.

La diversidad nunca ha hecho daño a nadie más que a aquel que se beneficiaba de la ausencia de la misma.

Nota: EEUU es un lugar con una visión muy particular del racismo. Tambien es una apisonadora cultural que extiende su infuencia por todo el mundo. Es por eso que algunas visiones y problematicas sobre este tema son dificiles de entender para un europeo pero obvias para un estadounidense, de la misma manera que en EEUU no son capaces de entender las dinamicas racistas mas complejas del continente europeo, o dios nos libre, africa o asia. El racismo yanky esta fuertemente ligado al color de piel, y esto se ve reflejado en muchos de sus enfoques, mientras que en europa existe un racismo hacia la europa eslavica que nunca podra verse reflejado en la dicotomia blanco-negro que manejan los americanos.

Tened esto en cuenta a la hora de informaros y a la hora de analizar y reflexionar sobre productos culturales producidos en EEUU.

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10 thoughts on “El problema racial de D&D

  1. Llevo un tiempo pensando sobre esto, desde que leí un hilo sobre un afroamericano que hablaba sobre la racialización en los juegos de rol y de la idoneidad de una serie de bonus y malus que a priori no tendrían nada que ver con la raza. Me ha recordado a ese hilo. Seijo, me ha gustado poder leer algo similar, escrito y argumentado correctamente en español. Suscribo completamente tu opinión, el problema de que hasta hace bien poco muchas razas no fueran jugables era ese. Como que los orcos siempre fuesen violentos (o antagonistas). En mi opinión todas las razas inteligentes deberían ser jugables y susceptibles de poder tener el potencial de un pj de nv1 o de nv20. Por supuesto eso abultaría los manuales de *monstruos* y dificultaría un poco la labor del narrador… Pero bueno nada que en el futuro quizás no se pueda agilizar con alguna app.

    Me ha gustado mucho leer un artículo tan sensato. Lo comparto. Un saludo.

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  2. Recuerdo cuando empezaron a salir los “Complete Handbook” en los que se podían explorar razas y kits diferentes, en mi grupo los compramos TODOS, en lo personal los que eran enfocados en razas no convencionales me parecieron muy decepcionantes porque se estandarizaban mas bien un montón de limitantes raciales y de los de Rol en lugar de hacer mas opciones jugables… En cambio es muy interesante que en Tunnels&Trolls nunca fue el caso, sobre todo con suplementos tales como Monsters!Monsters! el cual saldrá la 2a edición este mes creo, inclusive hay algunas aventuras en las que se recomienda usar humanoides como Minotauros, ogros y trolls.

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  3. Yo, para mi mundo de fantasía, separé en cada una de las razas lo que es genético (modificadores a características, sobre todo) de lo que es cultural (competencias en armas, etc…).

    Y resulta que, dependiendo de dónde haya nacido tu Elfo, Enano, Humano o lo que sea, tendrá unas competencias en armas diferentes. Y ya no te cuento con los Semielfos o Semiorcos. En el caso de los Semielfos, depende de su se ha criado en uno de los tres reinos humanos o en uno de los tres entornos élficos.

    Y esto lleva a lo siguiente: los modificadores a las características ligados a las razas no son significativos, y se pueden alterar a voluntad. El documento ese que nombras, donde los modificadores a las características vienen de la clase y no de la raza me parece un buen camino inicial (aunque adolece de crear arquetipos aún más fijos). Lo

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  4. El problema de esta aproximación al racismo es que es incorrecta, y antes de que salten a matarme me explico:
    Decir que no hay razas en la especie humana es incorrecto, si las hay, hay negros, blancos, asiáticos, medio orientales, indígenas americanos etc. el problema del racismo no es admitir que hayan distintas razas, el problema del racismo es la discriminación racial, la creencia de que una raza es superior a otras, el creer que hay algo malo en ser negro, en ser blanco, en ser asiático, etc cuando en rigor somos todos iguales en cuanto a capacidades. Decir que no hay razas en la especie humana implica que hay algo malo con respecto a la raza, y el racismo se combate diciendo no hay nada de malo, la diversidad es algo bueno.

    La posición de este escrito es, en mi opinión incorrecta, por la misma razón que esta mal la gente que dice estar en contra de Black Life Matter, porque “All Life Matter”.

    En cuanto a los juegos de rol, D&D hace algo distinto con respecto a las razas en la 5E, antiguamente las razas tenían modificadores negativos, eso fue eliminado dejando solo modificadores positivos dando el mensaje de “no importa de que raza eres o el color de tu piel, no hay nada negativo en eso” quizás ahí todavía quedan residuos de racismo, para mi lo correcto seria cambiar la palabra raza por especie como menciona alguien más en los comentarios.

    A mi me parece que los problemas de racismo vienen por otra parte en la cultura del hobbie, el problema de racismo en los juegos de rol esta en la poca integración que hay dentro del hobbie hacia gente de color, cosa que en los últimos años ha cambiando y aunque aun lejos de una integración completa, piensa en streams de rol ¿cuanta gente de color participa en estos juegos? la realidad es que poca y por eso hay que seguir integrando, tanto en la industria como en las propias mesas que jugamos.

    PS: Mi idea es dar mi opinión y no antagonizas la tuya, cualquier cosa me escribes y lo conversamos.

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    1. La palabra “raza” implica ya diferencias. Por eso se habla de razas de perros, de razas de caballos, etc… Porque una raza tiene unas características diferentes de otras.

      Hablar de razas entre humanos es erróneo, precisamente porque NO hay características diferentes entre una “raza” y otra. De hecho, mientras que no se pueden mezclar determinadas razas de perros (por ejemplo, chihuahuas con gran danés) eso no se encuentra entre los seres humanos. Los rasgos genéticos que diferencian esas mal llamadas “razas” humanas no son tales, sino producto de criarse en entornos diferentes.

      Ser negro, ser blanco o ser asiático (que, en realidad, se refiere a un componente) ya provoca una distinción inexistente: no hay diferenciación genética como puede haber entre las distintas razas de perros (que no especies).

      En cuanto clasificas a la población en “razas”, estás estableciendo que unas razas tienen diferentes características a otras, lo que, en determinados entornos, puede llevar a la conclusión de que son preferibles determinadas características a otras. Por ejemplo, la errónea creencia que la gente de “raza” negra no se quema con el sol…

      Racismo es creer que en el ser humano hay razas, es decir, diferencias genéticas entre unos y otros. Mientras que lo que hay es la misma variación de coloración que puede haber entre dos perros de la misma raza.

      En D&D, el problema del racismo (más allá de que los Drow son Elfos de piel negra y son malos) es que los estereotipos asociados con una especie (por ejemplo, los Elfos son considerados gráciles por los humanos) se traducen en unos modificadores raciales a las características.

      En la primera edición de D&D se suponía que las mujeres eran menos fuertes que los hombres, por lo que tenían una puntuación de Fuerza inferior. En D&D 5E deberían haber quitado todos los modificadores “raciales” a las características, puesto que las reglas establecen que ningún personaje puede tener una puntuación de característica superior a 20 (la única excepción es el bárbaro). ¿Qué sentido tiene decir que los Elfos son más gráciles que los humanos cuando, en realidad, el Elfo más grácil no lo es más que el humano más grácil?

      Si hemos superado el argumento de “los hombres son más fuertes que las mujeres”, ¿por qué no hemos superado el argumento de “los elfos son más gráciles que los humanos”?

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  5. Ufff.. tantas cosas que se pueden objetar de este articulo que es como para darle un buen rato. desde los primeros párrafos es tendencioso y trata de predisponer al lector a no cuestionarle ya que seria ¿políticamente incorrecto estar en desacuerdo?, ¿falto de honestidad?, ¿un acto de poca auto critica? . ya desde el comienzo esta mal.
    pero es aun peor cuando confunde conceptos y muestra una completa falta de dominio del tema haciendo declaraciones pomposas sobre asuntos (los enanos, la uniformidad de las culturas, etc) que claramente solo a leído superficialmente.
    es mas un articulo de los defensores de lo PC siendo ademas un articulo de desinformación.

    es fácil para el lector casual cometer el error que se cometió en los inicios de las historias de fantasía de confundir RAZA con ESPECIE. Ya que son los mismos autores de la época los que usan la palabra raza y no especie, esto se debe a que en los tiempos que se escribieron los primeros libros no existía, en las formas coloquiales, una real diferencia entre ambas. pero al ver las descripciones de estas “razas” se puede identificar claramente que la intención del autor era principal mente describir especies. es como si alguien al describir un perro, un león, un tigre, un lince y un demonio de tasmania dijera que son razas distintas de cuadrúpedos.

    con respecto a la falta de diversidad cultural entre individuos de una misma “especie” nuevamente se peca de tendencioso o de ignorancia. en D&D se pueden encontrar multitud de variantes culturales que te llevan a poder interpretar de forma distinta a un enano, elfo, orco, humano, etc. pero aun dejando eso de lado, las historias de escritores suelen estar acotadas a territorio lo suficientemente pequeño como para que las diferencias no sean exageradamente grandes. o me van a decir que porque vivo al sur del mundo seria imposible que me diera a entender con un español, un venezolano o un argentino. bueno lo que pide el autor de este articulo es que las diferencias deberían ser notables entre comunidades aun mas cercanas entre si. es difícil ver en estas historias que los personajes pasen de distancias muy largas. pero cuando lo hacen y lo hacen a lo grande cambiando de mundos incluso, siempre hay un origen cultural común, donde una sociedad fue fundada en base a alguna de con las que se esta contactando.

    Los juegos de rol y las historias de fantasía han sido siempre muy críticos de nuestra sociedad y en especial de la sociedad de habla inglesa de donde sale la mayoría de sus autores reconocidos en la mayoría de los casos han condenado las practicas discriminatorias tanto raciales como con otros temas, puede que en medida de lo que les permitía su tiempo (no solo por la condena si no que por la misma consciencia que se tenia de los problemas) pero en pocos géneros literarios o en juego una persona podrá encontrar la posibilidad de ver la cooperación, entendimiento y crecimiento entre tantas especies, razas y géneros como en los mundos de fantasía.

    porque amistades como las de gimli y legolas no son una apología al racismo si no una dura critica a este.

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    1. El problema de las razas o especies en los juegos de rol está, básicamente, en su tratamiento.

      Por ejemplo, cojamos el Manual del Jugador de D&D 5E (si cogemos el manual de la primera edición del Advanced, la cosa es delirante, con sus modificadores por especie/raza Y por sexo).

      Los enanos son de dos tipos: Enanos de las Montañas y Enanos de las Colinas. Son subespecies (como podría ser el tigre de Bengala y el tigre de Angola). El manual comienza describiéndote cómo son los Enanos: una cultura de larga memoria, largos agravios, con dioses, clanes y oro como motores principales. También te explica algunos nombres típicos de esa cultura.

      Y luego van las habilidades raciales (o de especie). Y aquí comienza el problema: Algunas (como el tamaño, la velocidad o la visión en la oscuridad) son claramente por su “especie” (como la coloración de un tigre, sus garras o su aspecto). Pero otras, como el “entrenamiento de combate enano” o las competencias con herramientas, que no dependen de la especie, sino de la cultura.

      Y eso es el racismo: asociar rasgos culturales por la “especie” o “raza” a la que se pertenezca. Decir (cmo se dice en el manual) que los Halflings son ladrones es racismo. Cambia Halfling por negro o gitano y lo entenderás.

      Que TODOS los Enanos del mundo sepan manejar hachas y martillos de guerra o que todos sean competentes con herramientas de artesano es lo mismo que decir que TODOS los asiáticos del mundo son competentes con artes marciales.

      Y la cosa empeora. Según una definición científica, una especie se define si su descendencia es fértil. Es decir, un caballo y un burro son de diferente especie porque su descendencia no es fértil (mula). Con esta definición, los Elfos y los Humanos son la misma especie, porque su descendencia (semielfos) no sólo es fértil, sino que es fértil con Humanos y Elfos. Y lo mismo pasa con los Semiorcos.

      Pero resulta que, además, cuando llegamos a los Humanos, lo único que tienen en común es, precisamente, que no tienen nada en común. Ni los nombres (que dependen de dónde hayan crecido), ni competencias, ni nada.

      Así que los mundos de D&D son, en esencia, racistas (o especistas, si lo prefieres). Porque TODOS los Elfos saben manejar el arco. Todos los Enanos saben manejar las hachas. Todos los Halflings son bravos. Todos los semiorcos son amenazadores…

      Pero los humanos no. Los humanos son variados, versátiles. Hay humanos que pueden ser tan amenazadores como los semiorcos. Manejar las hachas como los enanos. Manejar los arcos como los Elfos. Ser valientes como los Halflings.

      Coge el Manual del Jugador y cambia las “razas” por países o etnias reales. Deja la raza “Humana” como Caucásico o blanco. Cambia, por ejemplo, Halfling por Gitano. Elfo por Inglés. Enano por Asiático. Dracónido por Negro. Semiorco por Nativo Americano.

      Y ya verás cómo el texto resultante te resulta racista. Joder, simplemente intentar asignar una “raza” de fantasía a una “raza” existente resulta racista.

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